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Multidesarrollo

 

El revolucionario concepto de multidesarrollo expresado en palabras de su promotor, el señor Jorge Vergara, fundador de Omnilife.

 

  • OMNILIFE - Revolución en la empresa y los negocios

    Texto. Guillermo Mora Tavares
    Fotos: Ignacio Castillo

    Guadalajara, Jal.- Enfermo y gordo, desempleado y sin dinero, el tapatío Jorge Vergara Madrigal llegó a sus 26 años de edad con el estigma del fracaso a cuestas, porque en el país del taco padeció la quiebra insólita de su negocio de carnitas. Fue un segundo golpe demoledor para su ánimo, después de haber sido uno de los 13 mil despedidos por el Grupo Industrial Alfa, durante la crisis de 1981.

    En los años siguientes, en vano pidió chamba de puerta en puerta y enfrentó nuevos desengaños y derrotas, entre ellos su paso y posterior salida de Herbalife. A sus 48 años cumplidos el 3 de marzo, Vergara es el líder de ecléctica organización empresarial que opera en 12 países y cuenta con millón y medio de distribuidores, originada en la producción y venta de suplementos alimenticios.

    ¿Quién es este hombre que mueve multitudes de hombres y mujeres de todos los estratos económicos y sociales, en México y otros países? ¿Por qué se le ocurrió ofrecerles -y cumplirles- salud, dinero y amor, para convertirlos en distribuidores? ¿Cómo es que apenas en 12 años las empresas Omnilife venden más de 700 millones de dólares al año y siguen creciendo? ¿Estamos frente a una chiva loca en cristalería o ante un verdadero revolucionario y profeta de los negocios y el desarrollo de la humanidad y del mundo?.

    Jorge Vergara Madrigal lo dice en EPOCA, en la primera entrevista que concede a un medio periodístico donde hace un recuento amplio y sincero de su vida, de sus ideales humanistas y filosofía empresarial, además de que revela cómo fue que su esposa Maricruz y él crearon el concepto del multidesarrollo, que dio vida en 1991 a lo que hoy es el emporio Omnilife.
    Hizo añicos los paradigmas que moldearon a la empresa privada desde la Revolución Industrial hasta la posguerra acotada por los acuerdos económico financieros de Breton Woods, para crear y aplicar su propio modelo de empresa, donde la palabra capital no existe, cuyo lema es Gente que sirve a la gente.

    En esta entrevista, hecha el lunes 24 de marzo en sus oficinas en Zapopan, Jalisco, es probable que el lector tenga su primer acercamiento a la revolución en la empresa y el modo de hacer negocios, concebida y desarrollada -por ahora con gran éxito- por Maricruz y Jorge Vergara.

¿Qué es Omnilife, de dónde viene? Hay algo que me hace pensar que aquí se está rompiendo con paradigmas de la empresa convencional, que se camina hacia otro rumbo. ¿Qué se está rompiendo y hasta dónde se quiere llegar?

-Todo se está rompiendo, a final de cuentas. Por principio, nuestras empresas no están diseñadas para hacer ricos, sino para crear abundancia, alrededor tuyo, para millones de personas. Esa es la intención de Omnilife. Entonces, todo paradigma de cualquier empresario, que mide a la empresa por inversión/rendimiento y cuánto me llevo al bolsillo, pues ya cambió con nosotros.
Aquí, para empezar, no nos llevamos nada al bolsillo y todo se queda dentro de la empresa. Y la manera de repartir dinero es muy diferente a todas las empresas: nos repartimos la mayor parte entre los distribuidores y gente del staff, bajo el concepto de que si tú creas abundancia a tu alrededor, vas a poder cambiar a la comunidad y las cosas en la comunidad.

Cuando dices todo se está rompiendo, ¿te refieres a lo que está pasando en el mundo o sólo a Omnilife?.

-A las dos cosas. Creo que desde hace 12 años Omnilife empezó a cambiar y a romper muchos paradigmas de empresa, de mercado y de participación. Y por el otro lado, creo que el mundo está cambiando de una manera bestial. Es más, pienso que quien no se ponga las pilas y vea lo que va a suceder, perderán muchísimo sus empresas y su parte de participación en la vida.

  • ¿Cómo se gesta y atrapas este concepto y a la vuelta de 12 años estás al frente de un gran emporio?.

    -Primero es un proceso personal, de crecimiento y desarrollo. En segundo lugar, es un proceso de aprendizaje donde el primer factor es que creo en el cambio y creo que cambiando uno puede cambiar a los demás.
    Obviamente, no puedo decir que hace 12 años hacía las cosas como ahora. Hace 12 años empecé a hacerlo y tuve que aprender muchas cosas y equivocarme muchas veces para poder llegar a donde estamos. Y todavía nos faltan otros 40 ó 50 años para hacer lo que queremos hacer y terminar de cambiar lo que queremos cambiar.


    El abc de tu modelo vincula directamente al hombre con la empresa, por medio de dos elementos básicos como la salud y el dinero. ¿Cuál es el rol de ellos en la integración de tu cadena?.

    -Nuestro lema es muy fuerte y es Gente que cuida a la gente. Creemos que cualquier empresa está hecha para la gente, no al revés. Si partes de ese principio, de lo que tienes que preocuparte es que la gente esté sana, que la gente tenga dinero suficiente para cubrir sus necesidades, para que después de eso pueda empezar a desarrollarse y cambiar y mejorar como persona y, como consecuencia, tener éxito en la vida.
    Pero si el éxito en la vida se reduce a perseguir dinero, pues vemos lo que le pasa a nuestro vecino del Norte por perseguir el dinero: es una sociedad que está cayendo, vamos a ver su decadencia más rápido de lo que imaginamos.

    Cuando conozco Herbalife y entro como distribuidor, descubro que lo único que les importaba es cuánto ganan y cuánto puedes ganar y sanseacabó. Te enseñan a perseguir dinero.
    Lo que buscamos en Omnilife es: primero, cuánto dinero necesitas para vivir y a partir de eso cuánto quieres ganar para lo que quieres hacer, pero siempre y cuando haya un objetivo y un método para hacerlo.

    ¿En este mundo global has identificado, por así decirlo, a gemelos que compartan esa filosofía o coincidan contigo?.

    -Yo no he encontrado a nadie así. Tampoco he buscado. No sé de gente que esté en otras partes del mundo haciendo lo mismo. No creo que yo estoy inventando el hilo negro, ni soy especial ni nada. Pero no, no conozco a nadie.

    ¿Sientes que ya llegaste a una etapa de madurez en este proyecto?.

    -No. Todavía no. Creo que voy a madurar cuando me muera.
    Entre la búsqueda de salud y la solución económica de la gente, ¿dónde pones el amor?
    -Todo es en conjunto ¿no? Al final de cuentas el respetar a la gente, enseñarle a salir adelante, no ayudarle sino enseñarle, poder ayudarlo a crecer como persona es, al final de cuentas, por amor.

    ¿Qué momentos de tu carrera, de tu vida, qué acontecimientos te marcaron para mandarte acá? ¿Qué te abrió la puerta a lo que hoy eres?.

    -Empecé a trabajar desde niño, de ocho o nueve años, en los veranos y en vacaciones, con mi papá. A los 11, ya estaba de tiempo completo. De mi papá aprendí a tener visión y de allí para adelante. Empecé a ser independiente cuando el Grupo Alfa entra en crisis en 1981, y me corren. Mauricio Fernández era mi jefe. Eran épocas en que el país estaba desmoronándose y de Alfa corrieron a 13 mil personas. Ahí fue donde decidí empezar algo nuevo.

  • ¿Qué sucedió entre 1981 y 1991?.

    -Salí a buscar trabajo, fue la primera vez en mi vida que fui a pedir chamba de puerta en puerta y me mandaban a volar.

    La antesala de la crisis…

    -Sí. La crisis estaba grave pero me sirvió para decidir que lo que tenía que hacer era empezar por mi cuenta y no depender de nadie más el resto de mi vida. Y fue cuando empecé y puse el negocio de carnitas y luego un restaurante italiano…
    Me empezó a ir bien. Después me fue muy mal, porque por equivocaciones mías empecé a tener mucha merma en la carne y llegó un momento en que -además estaba gordo, enfermo y quebrado- empecé a buscar opciones para estar sano y por ahí se apareció un amigo que estaba en Herbalife y así es como conozco esta industria de los suplementos y la industria del multinivel.
    Me metí de distribuidor. Me fue muy bien en México, pero les clausuran por chuecos, por su licencia chueca, y me fui a trabajar a Estados Unidos y luego estuve en Francia y España, tambien como distribuidor. En 1988 ayude a Herbalife a abrir México, legalmente.

    El desarrollo empresarial de Herbalife en Estados Unidos, y tu experiencia de vivir en carne propia la crisis de Alfa en México y luego encontrar una cultura europea marcadamente contrastante con la de Estados Unidos, en materia de alimentos, medio ambiente y cultura, ¿eso marcó algo también en ti?.

    -Sí, sobre todo si analizas Europa, verás que no es tan empresarial: por ejemplo, el francés está acostumbrado a que no hay nuevos millonarios. En Francia y en España, el caso es parecido aunque son diferentes factores. Pero en Francia, la gente no cree que pueda emprender, pues le enseñan a ser buen empleado y ejecutivo pero no a emprender. Entonces allá, donde estuve seis meses, me costó mucho trabajo: en ese tiempo logré sólo un distribuidor. En México, en medio año logré tres mil distribuidores para Herbalife.

    Y luego regresas a México y ves nuestra realidad.

    -Sí, aquí descubro algo importante: Herbalife se había caído. Hablé con el dueño y le dije: oye, tengo una idea ya que creo que como lo está haciendo Herbalife no funciona, porque ustedes llegan y explotan un país y se largan a otro; explotan a uno y se largan. A mí me interesan México y Latinoamérica, y te propongo cambiar la línea de productos que en aquel entonces eran puras tabletas. Dos amigos estadounidenses y yo le propusimos: vamos a licuarlas y hacerlas líquidas. El empresario nos dijo que estábamos locos, que eso no iba a funcionar y que no iba a compartir nada con nadie, que no nos necesitaba. Así fue como los tres decidimos empezar nuestra propia compañía: ellos en Estados Unidos y yo en México. Yo arranqué Omnitrition, el 5 de febrero de 1991, según lo acordado en una alberca de Puerto Vallarta. Yo confiaba en que la cultura americana nunca iba a tener el éxito que podíamos lograr en México con el multidesarrollo. ¿Por qué? Porque ellos sólo buscaban ganar dinero y vender un sueño. Fue ahí cuando decidí moverme del multinivel para pasar al multidesarrollo.

    ¿Ahí nació el multidesarrollo?.

    -Así es. Yo inventé el multidesarrollo, porque el multinivel sólo habla de hacer cadenas para ganar dinero y te ofrecían ganar un Mercedes Benz o comprar una casa, cuando el mexicano se preguntaba ¿yo para qué quiero un Mercedes Benz?; lo que necesito es comer mañana. Los gringos no entendían la diferencia, el cambio de mentalidad. Yo estaba seguro del proyecto. Con mis socios el pacto era de que si yo llegaba a cierto número de ventas ellos me tenían que vender y si yo no llegaba, yo les tendría que vender a ellos mi parte. Para su desgracia llegué demasiado rápido y en la empresa quedé yo solo, nadie más. Ellos se separaron.

    ¿Me puedes explicar, con tus propias palabras, el concepto de multidesarrollo?.

    -La diferencia es que en el multinivel tú lo que buscas es una estructura para motivar, para ingresar gente para ganar dinero. En el multidesarrollo lo que buscamos primero que nada es enseñar a la gente a cubrir sus necesidades. Y estoy hablando de las básicas que es lo que necesitamos en México y Latinoamérica. Después enseñamos a desarrollarse para empezar a soñar y cumplir sueños, ya que todo mundo tiene ilusiones truncadas por carencias o por fracasos de la vida. Por ello hacemos un proceso que se llama escuela de impresiones, en la que damos la herramienta para salir adelante. También les enseñamos a ser libres y para qué sirve el dinero y cómo usarlo. Así hemos logrado que gente que ganaba 800 pesos mensuales ahora gane 150 mil pesos mensuales. Buscamos que la gente se desarrolle verdaderamente, porque creemos que si persigue resultados en la vida va a ser feliz; si persigue dinero, va a ser bastante infeliz aunque lo tenga. Y, dos: enseñarles que no hay paradigmas, tomando en cuenta el mercado en que nos movemos…

    La cultura occidental se especializó en crear necesidades a la gente. De ahí se deriva lo aspiracional. Entonces eso no funciona contigo. Tú estas resolviendo las carencias...

    -Necesidades hay muchas, ya creadas, ¿para qué les creas más? Nosotros creemos en esto: todos tenemos necesidades básicas de comer, vestir, alimentar a la familia y educarla. Una vez que las cubres, todo lo demás se convierte en consumismo.

    Creo que hay un cambio indispensable que tiene que suceder. Ayer estaba en Costa Rica y mi hija me decía: ¿cómo es posible que este pantalón de la misma marca que el que compras en México valga cuatro veces menos, siendo el mismo producto? Esto te hace entender que los mercados se han manejado con el criterio de a ver dónde gano más, dónde exploto más, en lugar de entender que si tienes precios justos y correctos vas a generar más abundancia.

    Dices que la economía tiene que cambiar. ¿Tiene que cambiar el molde, los principios básicos en la economía o el modo de hacer el negocio basado en los principios de la economía?.

    -El molde, porque lo que están mal son los principios y los valores. Te voy a poner un ejemplo de Omnilife: nosotros vendemos un producto que al final de cuentas le cambia la vida a la gente. Le da nutrición, la ayuda a estar sana le levanta el sistema inmunológico. Es comida sana que ayuda a estar sano. Ahí empiezas con un principio diferente. Dos: compartimos la mayoría del costo del producto ante los distribuidores. Tres: ponemos herramientas a su servicio para crecer como personas y aprender a cambiar su vida y la de su familia, cosa que ha sucedido de una manera impresionante. Cuatro: les enseñamos, para qué son los viajes, no para que se conviertan en turistas y empiecen a viajar por todo el mundo sino para que entiendan la visión de lo que hay mas allá de la raya, de su pueblo, de su ciudad. Y por supuesto, yo no premio al mejor vendedor. No ponemos premios aspiracionales. Lo que sí premiamos es la constancia, algo que en México no hacemos. La única constancia ha sido la crisis de cada seis años, en eso somos expertos.

    Pero saben predicar…

    -Saben compartir lo que les ha pasado.

    Digo predicar como sinónimo de platicadores ¿no?.

    -Así es, platican. Entonces eso es muy sencillo. Saben platicar y decir: oye, ¿cómo gano lana?: platicando al otro lo que me está haciendo el negocio y el producto. Entonces, haces algo muy sencillo que les permite verdaderamente transformar su oportunidad de vida; no algo complicado, que les obliga a convertirse en gran vendedor y motivador, y sobre todo a buscar esta famosa palabra aspiracional.

    Imagínate el ejemplo demostración…

    -Entonces, hicimos el Educare: formamos una escuela de niños donde el primer factor son maestros que quieran cambiar la educación enseñando a aprender, a hacer y a ser. Y además de esto, sin premios. Aquí no hay medallas ni estrellitas y tampoco castigos. Lo principal es entender que la educación está basada en principios y en enseñar a aprender a la gente y a desarrollar sus talentos. Somos pocos los afortunados en este mundo que hacemos lo que nos gusta hacer. La mayoría no lo hace, porque siempre escogió una carrera en el aspiracional de decir: yo soy ingeniero, porque ahí hay mucha lana o soy abogado porque voy a sacar lana. Pero la verdad es que quisieran hacer otra cosa.

    ¿Podrías describir una plantilla o una figura geométrica para encontrar el núcleo y lo que gira alrededor de Omnilife?.

    -Es un círculo, a final de cuentas. Yo creo en la organización horizontal. Cuando Maricruz, mi mujer y yo empezamos el negocio no sabíamos ni un cacahuate del asunto, ni cómo administrar un negocio; lo único que sabíamos era confiar en la gente. Entonces dijimos: si hacemos una estructura vertical, nos va a llevar el tren, porque hay muchas cosas que no sabemos. Lo ideal es una estructura horizontal, en donde todo mundo entienda que el error es válido mientras no se repita y que aprendamos mucho el uno del otro. Omnilife es un círculo, porque hemos diversificado, como dicen los financieros.

    En este contexto, ¿cómo explicas tu gráfica de resultados de un año a otro, porque ya hay crecimiento aunque no sea el objetivo? Ahí hay rentabilidad, aunque no sea parte de la filosofía…?.

    -No, sí es parte de la filosofía. Perseguimos resultados y el dinero nos persigue. Esa es la diferencia. No quiere decir que no me importe. Claro también el dinero es una gran herramienta de trabajo y me ha permitido hacer todo lo que hemos hecho alrededor.
    Yo no persigo el dinero, persigo los resultados. En Omnilife le decimos a la gente: preocúpate de los resultados, de que el producto te funcione, que lo tomes bien y te guste. Si logro eso, estoy seguro que vas a estar feliz con el producto el resto de tu vida. Como consecuencia vas a tomar el producto toda la vida y me vas a recomendar con mucha gente.

    Eso queda claro, pero cuándo tu cierras tu libro de 2002 y dices vendimos 700 millones de dólares, tienes que estar pensando cómo será 2003, ¿verdad?.

    -No. Lo que estoy pensando es cuántos proyectos podemos hacer para 2003, no cuánto voy a vender. Ahí lo que estoy cuidando es que la gente se consolide y se quede en Omnilife.

    Pero se da por suerte o por resultado el crecimiento de un año a otro.

    -No. No es por suerte. No planeo el año ni les digo vamos a vender mil millones. Yo calculo lo que está sucediendo con los distribuidores, porque platico con ellos y les digo: prepárense para la demanda y para el aumento de la producción porque este año vamos a crecer 30 ó 40 por ciento cuando menos.

    ¿Qué rol juega el concepto de inventario, que a la postre tiene un costo?.

    -A final de cuentas volvemos a lo mismo: costo-beneficio. Cuando tienes una empresa que al mes le da cuatro veces la vuelta al inventario, entonces el inventario importa un pepino. Lo importante es lograr el objetivo y considerar qué crecimiento vas a tener. Cada año me siento con todos mis distribuidores y les digo: éste es mi pronóstico; pero si les digo a la manera tradicional: enséñeme el histórico, güey, entonces no van a poder.

    ¿Cómo hiciste para lograr el desapego a esos estándares y establecer los propios?.

    -Porque nunca tuve apego a los estándares. Para empezar, nunca he perseguido el dinero y eso lo aprendí de mi padre: a mí mi papá me dijo a los ocho años: oye, un amigo acaba de heredar una fortuna de su abuelo; está feliz de la vida'.
    -¿Qué es eso de heredar?, -le pregunté.
    Y él respondió: -Es algo que tú nunca vas a tener, porque si me va bien, nos vamos a gastar el dinero en que viajen y aprendan, y lo que sobre va a ser para tu mamá y lo cumplió, porque jamás nos sobró nada y todo nos lo gastamos en viajar y aprender. Hubo una época en que no tuve nada y que tenía que andar rascando las paredes para poder pagar y sobrevivir.

    ¿Cómo fue que fuiste tentando, buscando, desarrollando toda esta parte de suplemento alimenticio, nutricional?.

    -Por sentido común. Tú necesitas un producto que no te cambie los hábitos. La gente ya entiende que necesita estar sana, que mucho de lo que come le hace daño por los productos químicos y procesados; sin embargo, quitar hábitos es dificilísimo. Yo era uno de ellos: dejar los taquitos es muy difícil, entonces busqué productos que no necesitaran cambiar hábitos y resultó. Por ejemplo, el egofrutas, un refresco de excelente sabor con cualidades que necesitamos para ayudar al hígado. Fui con un científico en España y le dije: quiero esto, con este concepto; trabajamos un par de años, hasta que salió el producto. Otro fue el caso del café; yo tomaba mucho café y quería bajar de peso; entonces fui con una científica en Estados Unidos, y le dije: quiero ayudar a bajar de peso con café; aquí está mi café mexicano; es orgánico y ahora quiero que tú me lo formules, lo que llevó casi tres años. Como compartí el éxito con los científicos me empezaron a llegar muchas propuestas y así es como nacen los productos. Un día estaba masticando chicle y dije: un chicle… para bajar de peso; un chicle para los niños que tomen vitamina C, y así nació la idea del chicle. Otro caso es el de las galletas de chocolate: a todo mundo le encanta el chocolate, por lo que buscamos un chocolate que no hiciera daño ni a los diabéticos y que aparte nutriera; la galleta la desarrollamos en Suiza y el chocolate, aquí.

    Todo esto lleva a un estadio, a un estatus de permisos, licencias, autorizaciones y luego al terreno de la competencia. ¿Esto, qué te ha generado?.

    -La parte de las licencias nos ha generado mucho aprendizaje, porque ha sido la cantidad de obstáculos, burocracia y corrupción más impresionante que he visto en mi vida, en México y en todos los países, incluyendo Estados Unidos. En Argentina llegaron a exigirnos poner la etiqueta: No se recomienda el uso del producto, porque no dimos "mordida". Por ese lado hemos aprendido: hay un paradigma, había farmacéuticos o había alimentos, pero no suplementos en ninguna legislación.

    Esa fue una rendija...

    -Nosotros ayudamos en México a crear la Norma Oficial Mexicana para establecer las reglas del juego y a partir de ella logramos entrar a cada país. En Costa Rica duramos tres años en el limbo, porque no nos permitían entrar, porque no existía esa categoría… La Norma Oficial ayudó muchísimo, por supuesto, porque llegas a un país y te dicen: no existes, porque tu producto no es medicamento ni comida.

    ¿Te has enfrentado con resistencias del establishment?. ¿Esto te ha generado rivalidades, enemigos?.

    -A final de cuentas pisas callos a mucha gente e intereses. A otros, el hecho de que alguien tenga éxito les causa mucho conflicto, porque somos una sociedad enseñada al fracaso donde más vale menospreciar el éxito de los demás que tener el propio. Conozco el caso de un taquero muy famoso en Guadalajara, al que apodan El Francés. De él decían que lavaba dinero hace 20 años, porque empezó a crecer ya que inventó una carne deliciosa y le chambeó durísimo durante muchos años. Es como esta necesidad de justificarte el que tú tengas fracaso; eso no me extraña ni me preocupa. Al establishment sí le cuesta trabajo. El ejemplo está en que fuimos auditados 207 veces por Hacienda en cinco años, entre 1996 al 2001.

    ¿Que ves para la siguiente década respecto a Omnilife…?.

    -Queremos tener cuatro millones de distribuidores; pretendemos generar un gran cambio en lo educativo, en lo social y económico, y crecer a más países, a Brasil, Canadá y Ecuador, para terminar América, donde ya estamos en 11 países y posteriormente empezar a emigrar a otras naciones, de otros continentes. Tan sólo en México tenemos un millón de distribuidores.

    ¿Cómo te codeas o no te codeas con el empresariado mexicano?.

    -No me codeo. Tuve experiencias muy difíciles con Coparmex. No pude. Entonces decidí que tenía que hacer lo que estaba haciendo dentro de Omnilife para poder generar cambios.

    ¿Buscaste la Coparmex?

    -No, para nada. Dios me libre. Intenté entrar ahí para ayudar y me encontré con muchos paradigmas: que la mayoría de empresarios la estaban usando básicamente para activismo político, que la confederación había perdido su función y su misión y que todo lo que intentara iba a ser como muy en vacío, entonces decidí que no. Acabo de formar un grupo de empresarios pequeños y medianos, que se llama Expanda, con la intención de acrecentar la empresa por todo México, con una filosofía de empresa social. La generamos en una comunidad pobre, donde la gente que está ahí que necesita trabajar. Lo hacemos socio de esa empresa y le enseñamos cómo manejar la empresa, cómo crecer, etcétera. Se trata de gente a la que ni las autoridades ni los Coparmexes pelaban, que ha soportado todas las crisis, que ha aprendido muchísimo, y siguen dale que dale.

    Así como has encontrado resistencias, envidias, ataques, ¿líderes políticos, o religiosos se han acercado contigo?.

    -Sí. Sobre todo políticos, de los tres partidos. Se han acercado a tratar de convencerme, para que los apoyemos. Y me ofrecen una diputación u otros cargos, pero a mí no me interesa la política. Lo que estoy haciendo creo que lo estoy haciendo bien, donde puedo generar un cambio trascendental. Tengo mis ideas muy claras. No sería buen político y la política no me interesa. Soy muy claridoso, entonces genero muchos conflictos con los políticos.


    Chivas filósofas

    Sobre las Chivas

    Todo el mundo nos criticó, pero salimos adelante. Antes, ya éramos igual de grandes que ahora. La diferencia es que mucha gente no lo sabía... Ahora sacrifico una parte de mi vida privada, a cualquier lado que voy, no puedo hacer travesuras. La otra noche me dijo un patrullero "bájele a 40, sí, aunque sea el dueño de las Chivas".

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    Todos estamos orgullosos porque la gente dice Chivas Omnilife, ya se están generando beneficios. Es más, hay maridos de distribuidoras que ahora ya están en Omni porque somos Chivas.

    ¿Y si pierden las Chivas?.

    No pasa nada. Ya perdimos con Tigres y no pasó nada. La filosofía en Chivas no es ganar los juegos, es cómo los juego. La idea es que sea un equipo que esté jugando hasta el último segundo, que se la esté rompiendo. Todos los equipos van tras el juego o tras el campeonato. Para nosotros el resultado es cómo se jugó.

    La normatividad

    En México, la normatividad de los productos denominados "suplementos alimenticios" está prevista en la Ley General de Salud, que los contempla como alimentos y, por ende, ni en su etiquetado, ni en la información que anexan al producto, ni en su publicidad, puede indicarse que generan trastornos fisiológicos, alivian padecimientos o son auxiliares, asegura el doctor Federico Meixueiro, jefe del Departamento de Herbolarios y Medicinas Alternativas, de la Secretaría de Salud.
    En entrevista con EPOCA, el funcionario aseveró que los productores que infringen la ley pueden ser sancionados mediante "el aseguramiento de los productos o incluso la destrucción, si la sanción es grave".

    ¿Cuáles son los requisitos para poner en el mercado productos bajo la leyenda de 'suplementos alimenticios'?.

    -La regulación de los suplementos alimenticios los considera alimentos. La finalidad de los suplementos es la de incrementar la ingesta dietética total. Desde 1991 se establece en la Ley General de Salud como criterio de regulación que todos estos productos requieren de un aviso de funcionamiento. No son registros, ni permisos, sino avisos de funcionamiento y como tal se regulan actualmente.

    El artículo 200 bis dice que tienen que presentar un formato que llena la empresa con sus datos, notifica su línea de productos, si es que lo produce o lo importa. Esa información entra en una base de datos y aleatoriamente se realizan visitas para saber si realmente esos establecimientos cumplen las condiciones higiénicas; se toman muestras de productos, de etiqueta, se hacen análisis y se verifican. La Secretaría observa y verifica el cumplimiento de la ley. Por lo tanto, ni en su etiquetado, ni en la información que anexan al producto, ni en su publicidad, estos productos pueden indicarse para trastornos fisiológicos, para aliviar padecimientos o como auxiliares, porque la ley no lo permite. De hecho, el artículo 215 del Reglamento de Productos y Servicios tiene un capítulo de reglamentación sanitaria para suplementos, en el cual se indica que no deben traer sustancias con acción farmacológica.

    Hay productos que tienen alto riesgo de consumo. Ya se preveía que el tener acceso a ciertos ingredientes sin restricciones aumenta el problema de salud pública. Se empezó a legislar en el artículo 215 fracción V, que es nuevo, posteriormente se pudo plasmar en el reglamento de bienes en 1999. México ha sido pionero en regulación, no sólo de suplementos, sino de muchos otros tipos de productos que tienen esa connotación y que internacionalmente están siendo un problema de salud. Por otro lado se indican los textos que no pueden ir en la etiqueta y el material anexo, que se liga al reglamento de publicidad.

    ¿Cuáles son esas leyendas?.

    -Hay dos: uno dice que las etiquetas y el material con el que se comercialice los productos denominados "suplementos alimenticios" no pueden tener información que engañe, confunda o exagere en cuanto a la composición y uso del producto. Tampoco puede llevar ni textos ni figuras que se le relacionen con enfermedades, síntomas, auxiliares y mucho menos con que puedan sustituir una comida.

    Leopoldo Nieto Aranda

    Fuente: www.epoca.com.mx/ver1.html

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